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Donald
y Goofy fueron absorbidos en ese momento por el Gran Ente
Oscuro, que ya flotaba en la oscuridad. El chico cayó
en el abismo de aquella oscuridad infinita.
Siguió cayendo y más y más. Pero hubo algo inesperado.
Algo que ni él mismo se esperaba. Una voz le habló en
lo más profundo de ser:
Riku:
¿Ya te rindes? Venga, Sora, pensé que eras más fuerte.
Lleno
de coraje, el chico logró vencer a la oscuridad y volvió
a elevarse en los cielos de la oscuridad para esta vez
derrotar definitivamente al Ente Oscuro que otorgaba tanto
poder al malvado Ansem. Liberó a sus dos amigos para definitivamente
acabar con él.
Ansem: Es inútil. Para sellar la puerta a la oscuridad
no basta con tu llave-espada.
¡Reino de Corazones! Dame el poder de la oscuridad...
La
puerta inmensa y reluciente por fin se abrió, despidiendo
por fin una oscuridad reluciente como la luz.
Ansem:
La oscuridad suprema...
Sora: Te equivocas... ahora lo sé sin duda.
El Reino de Corazones...
¡es luz!
La
puerta entonces comenzó a otorgar halos de intensísima
luz, los cuales iluminaron a Ansem, quemando así su tez
oscura.
Ansem:
¡Luz!... Pero, ¿por qué?
El
corazón de Ansem fue iluminado y desapareció.
Liberado el Reino de Corazones, Sora, Goofy y Donald corrieron
a tapar la puerta entreabierta.
Sora:
¡Vamos! (empujando y sin mover ni un milímetro la puerta)
Pero
hubo algo que sorprendió a Goofy. Dentro parecía haber
algo extrañísimo que le dejó perplejo.
Donald:
¡Deja de mirar y sigue empujando!
Pero
Donald tampoco pudo evitar eludir esa curiosidad.
Donald:
¡Wow!
Donald y Goofy: ¡Los sincorazón!
Allí
dentro se aglomeraban cantidad de sincorazón del Lado
Oscuro, entre rocas oscuras relucientes de una oscuridad
siniestra. Pero había algo que iluminaba de forma especial
aquel lugar.
Donald:
¡Rápido!
Sora: No puedo...
Riku: No te rindas...
¡Vamos, Sora!
¡Juntos podemos hacerlo!
Riku
por fin había aparecido. Sora no supo bien si aquello
estaba pasando en realidad, pero lo cierto es que Riku
había aparecido al otro lado de la puerta. ¿Estaba encerrado
ya ahí dentro? Se preguntaba. Pero algo le dijo que tenía
que cumplir con el deber que se le había impuesto: cerrar
la puerta.
Sora:
¡Vale!
Entonces,
la puerta comenzó a ceder y, por fin comenzó a cerrarse.
La misión se estaba cumpliendo. Pero algo molestó a los
sincorazón de dentro, quienes despertaron de aquel sueño
latente en que parecían sumidos.
Donald:
¡Es inútil!
Algo
sorprendente pasó entonces: aquellos sincorazón que ya
despertaban para impedir el cierre definitivo de la puerta,
desaparecían sin motivo aparente, como si alguien luchara
con ellos.
Ante tal extraño suceso, todos quedaron mirando preguntandose
qué es lo que estaría por llegar. Una silueta oscura surgió
de pronto entre el oscuro lugar. Diminuta, pero con gran
ímpetu y agilidad. Una silueta hermosa recortada por una
luz bellísima que surgió de la nada.
Donald
y Goofy: ¡Majestad!
Era
el Rey Mickey! Su llave-espada resplandeció de pronto.
Y Sora pudo observar que era igual a la suya, diferente
sólo en el color.
Rey
Mickey: ¡Vamos, Sora! ¡Cerremos esta puerta para siempre!
Donald: ¡Ciérrala, rápido!
Sora: Pero...
Rey Mickey: No te preocupes. Siempre habrá una puerta
hacia la luz.
Goofy: Sora, puedes confiar en el Rey Mickey.
Riku: ¡Rápido, ya vienen!
Rey Mickey: Donald, Goofy, gracias.
Y con
la fuerza de todos: Donald, Goofy, Riku y Sora, la puerta
ya estaba casi cerrada.
Riku:
Cuida de ella.
Sora,
con resiganción asintió para dar el último empujón y así
cerrar la puerta.
Rápidamente se preparó para sellarla para siempre. El
Rey Mickey desde dentro también sacó su llave-espada para
así terminar con los sincorazón. Y así fue como la puerta
a la luz fue cerrada por Sora.
Y ya
hemos llegado al final. Nuestros 3 amigos habían llegado
al final de su aventura. Aquella plataforma cada vez era
más fría entre la terrible oscuridad, pero allí quedaron
sin poder articular palabra. Y cuando pensaban que todo
había terminado para ellos, Sora divisó a alguien a lo
lejos, en una nueva platforma lejana. Era Kairi y parecía
confusa. Mientras el chico corría hacia ella, Donald pensó
algo que le entristeció, lo cual le hizo avanzar para
avisar a Sora de algo. Goofy, emocionado, tuvo que impedirselo.
Kairi:
¡Sora!
Sora: ¡Kairi!
Ambos
por fin se dieron la mano.
Sora:
¡Kairi! ¿Recuerdas lo que te dije? ¡Volveré!
Kairi: Lo sé.
Y la
fuerza de las diferentes plataformas en la que estaban
de pie ambos les hizo separar nuevamente sus manos. Y
el espéctaculo fue hermoso, cuando por fin alrededor de
Kairi se volvió a formar las Islas del Destino, mientras
entre nubes Sora luchaba por conseguir ver más tiempo
el rostro de Kairi, pero éste se iba alejando cada vez
más hasta desparecer.
Los
mundos habían sido reconstruídos y la oscuridad había
desaparecido de ellos.
Dice la leyenda que una vez formados todos los mundos,
Kairi se acercó al Lugar Secreto y allí vio el dibujo
que Sora había hecho en el que él entregaba a Kairi un
papú. Esto a Kairi le emocionó, por lo que dibujó otro
papú entregandoselo a Sora en aquella pared de piedra.
Todos
los amigos que había encontrado Sora fueron llegando a
sus respectivos mundos: el Castillo del rey Mickey, la
biblioteca del Bastión Hueco donde llegó Cid trayendo
con él a Cloud y reuniendose con León, Aeris y Yuffie,
las princesas volvieron a sus repectivos mundos, Pinocho
se conviertió en un niño de verdad...
Todos
cumplieron el sueño que más anhelaban en lo más profundo
del corazón. Y gracias a aquel chico, que con su valor
protegió el corazón de cada uno de los seres de los mundos.
De
él no se sabe nada más, ni qué le aconteció desde aquel
día en que su mano se separó de la de Kairi, aunque uno
de los habitantes del país del reino del rey Mickey, dijo
ver a unos personajes similares a la de nuestra leyenda.
Ellos eran tres y andaban sin rumbo entre un camino rodeado
de hierba...
Donald:
Y ahora, ¿qué hacemos?
Sora: Tenemos que encontrar a Riku y al Rey Mickey.
Goofy: Pero no sabemos dónde está la puerta a la luz...
Quién
contó esto detalló que los encontró bastante desanimados,
pero que una esperanza que hasta él mismo sintió, brilló
cuando un extraño ser apareció entre la hierba...
Donald:
¡Pluto!
Goofy: ¡Pluto! ¿Dónde has estado?
Sora: ¡Eh?
Aquel
perro llevaba una especie de carta en la boca.
Donald
y Goofy: ¡Es el sello real!
Sora: ¡Pluto! ¿Sabes dónde está el rey Mickey?
Y esto
es lo último que aquel habitante escuchó, ya que los 3
extraños compañeros arrancaron a correr detrás de aquel
perro que parecía conducirlos hacia algun lugar. Y ya
no se sabe más de esta historia que acontece en años desconocidos
a nuestros conocimientos.
Hay
algo en la historia que debemos aprender:
Que a pesar de que el tiempo parezca un depredador que
nos acecha durante nuestra vida, él es un compañero que
nos acompaña durante todo el viaje y nos recuerda que
mimemos cada instante, porque ya nunca volverá. Porque
lo que dejamos atrás es menos importante que cómo hemos
vivido. Al fin y al cabo somos mortales. Y esa es la esperanza.
La esperanza reside en la vida. Y esa es la esperanza
que tenía Sora. Debido a su noble corazón o quizá a la
voz que en su interior le decía:
Y RECUERDA,
SORA. TÚ ERES EL QUE ABRIRÁ LA PUERTA A LA LUZ.
FIN
CONTINUARÁ?
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